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Viernes, 25 Julio 2014

Cuando Óscar Hortigüela, socio de OHR, me pidió escribir un artículo sobre por qué emprender, no tuve ninguna duda de que sería tarea sencilla. ¿Cómo no voy a saber los motivos que me llevaron a escoger este camino? Hoy, delante del papel en blanco, me doy cuenta de que a base de trabajar, solucionar los problemas del día a día y pensar en el futuro, olvido por momentos los motivos que me llevaron a comenzar el proyecto Job Accommodation.

Al hacer el ejercicio de volver atrás en el tiempo, al año 2009, vuelvo a sentir las motivaciones que tenía y que al recordar me doy cuenta siguen presentes, con más intensidad si cabe. Recuerdo aquel día en el que hablando con el que ahora es mi socio, Ion Esandi, imaginábamos lo diferente que podían hacerse las cosas, el universo de oportunidades que teníamos por delante dos personas llenas de ilusión y dispuestas a arriesgarlo todo. Recuerdo, y revivo, cómo la incertidumbre del futuro no provocaba miedo, sino excitación. La excitación, a veces inconsciente, de quien ve lo mucho que hay por hacer priorizando las alegrías que le deparará el camino sobre las dificultades a las que tendrá que enfrentarse.

Y me doy cuenta que emprender un proyecto empresarial, como cualquier otro proyecto en la vida, tiene un punto de romanticismo. No se trata de tener una gran idea, o potenciales clientes que te animen, ni siquiera de contar con un importante músculo financiero que te dé seguridad. En mi opinión emprender es querer recorrer el camino, es desafiarse a uno mismo, es pensar que la palabra fracaso solo está en el diccionario de quienes tienen miedo.

Solo cuando las personas deseamos algo de verdad, cuando nos apasionamos, somos capaces de crecer a nivel personal y de esta forma hacer crecer a quienes tenemos en nuestro entorno. Únicamente cuando nuestras inquietudes personales se alienan con las profesionales, nuestras vidas alcanzan un nivel de coherencia que nos permite sentirnos felices y tranquilos, por muchas dificultades a las que tengamos que enfrentarnos. Y es por esto, que los emprendedores no piensan, pensamos, en términos de crisis y amenaza, ni nos vemos influenciados por los indicadores económicos, ni nos desanimamos por el bajo nivel de nuestros dirigentes y políticos. Tenemos una brújula orientada, un porqué, un motor que no se queda jamás sin carburante.

Si me preguntaran; Patxi, ¿por qué emprender?, haría mía una frase de otro; “el mundo es de Dios y solo se lo alquila a los valientes”

Salud, y Felices Fiestas.

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